La historia y el origen del brunch

Historia y origen del brunch: El nacimiento del domingo perfecto

Hoy en día, el brunch es un ritual innegociable del fin de semana. No es un desayuno tardío, ni una comida temprana; es un estado mental que fusiona la alegría del descanso con el placer de la comida. Pero, ¿de dónde salió esta maravillosa invención? La historia del brunch es el resultado de un cruce de caminos entre la tradición británica, la innovación estadounidense y la necesidad de sociabilizar sin despertadores.

La primera parada: El «Hunt Breakfast» inglés del siglo XIX

Antes de que el brunch tuviera nombre, ya existía un formato similar. Debemos viajar a la Inglaterra victoriana de finales del siglo XIX. Allí, los fines de semana, la aristocracia celebraba los famosos «Hunt Breakfasts» (desayunos de caza). Tras una mañana de actividad, se servía un banquete que duraba horas, lleno de carnes frías, huevos, pasteles y, por supuesto, licores ligeros.

¿Quién inventó la palabra? El mito de Guy Beringer

El origen del brunch como término tiene un héroe: el escritor británico Guy Beringer. En 1895, publicó un artículo en la revista Hunter’s Weekly titulado «Brunch: A Plea» (Brunch: una súplica). Beringer propuso una nueva comida para los domingos, «a medio camino entre el desayuno y el almuerzo», pensando en los «juerguistas de sábado por la noche» que no querían madrugar pero tampoco esperar hasta la comida.

  • Su visión: Él soñaba con una comida relajada, que promoviera la conversación, la amistad y el buen humor, lejos de los «desayunos de iglesia» más formales y pesados.

El gran salto: La fiebre del brunch en Estados Unidos

Aunque nació en Inglaterra, el brunch se hizo mayor en Estados Unidos. En los años 30, estrellas de Hollywood como Clark Gable solían hacer paradas en Chicago durante sus viajes en tren para disfrutar de comidas tardías. Esta moda de «lujo relajado» se extendió rápidamente.

Poco después de la Segunda Guerra Mundial, el brunch se popularizó entre la clase media. ¿Por qué? Porque permitía a las familias disfrutar juntas del domingo sin el estrés de cocinar grandes banquetes, dando origen a la era de los Mimosas y los Bloody Marys en la hostelería.

De la necesidad a la tradición global

Al final, el brunch es una comida que responde a una necesidad moderna: disfrutar de la vida sin presiones. Ha evolucionado desde un banquete aristocrático y una «cura de resaca» hasta convertirse en una celebración universal de la gastronomía y la amistad.

Hoy en día, el brunch no es solo comida; es una experiencia de ocio que nos permite desconectar para volver a conectar. ¿Cuál va a ser tu próximo destino para celebrarlo?

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